Mi intención era disfrutar de la agradable tarde en soledad y hacer unas cuantas fotos aprovechando la luz tan preciosa que hacia, pero al ir pedaleando me han venido a mi mente pensamientos que me rondaban por la cabeza de años atrás cuando recorría este paseo, y me he ido recreando en ellos, hasta topar con el final del carril bici marcado, y el sendero de tierra que sigue por el borde del río. Siempre tomaba la opción de pedalear un poco más fuera del paseo hasta Montcada i Reixach, aunque la que más me atraía era la de seguir por el sendero de tierra que, según tengo entendido, llega hasta Mollet. Nunca me atreví desde que un hombre, que me vio intentarlo, me paró para decirme que con esa bici no llegaría muy lejos porque no era de montaña, y que si ni él mismo podía, yo menos. Me dispongo a seguir pues, divirtiéndome con el resurgimiento de la Laura atrevida y cabezota. El camino esta lleno de piedras y charcos por la tormenta de ayer. Es bastante solitario, veo pasar ciclistas de vez en cuando. Llego a mi primer punto de inflexión en lo alto de un pequeño montículo, donde me planteo si seguir o dar media vuelta, cuando paro a un ciclista que viene y le pregunto cuanto queda para Mollet. Me dice que él viene de ahí y que hace media hora que a salido. Me rió de mi misma por haber dudado si tirar la toalla y sigo. El camino me gusta, de hecho me gusta más que el carril bici del río Besòs, todo lo que sea campo y naturaleza me atrae más. Pero empiezo a pensar en si se produce un pinchazo. No estoy acostumbrada a meter a mi bici por caminos tan "salvajes", pero un impulso inexplicable me hacía que pedaleara dirección norte. Llego a mi segundo punto de inlexión, donde paro y me replanteo si seguir o dar media vuelta. No tengo ni idea cuando queda para Mollet ni si podré salir de la zona del río, ya que no había rampas ni escaleras para subir arriba. Pero veo pasar a una pareja y sin pensarlo, voy detrás de ellos, irán a algún sitio, digo yo, pero mis piernas no pueden seguirlos y me quedo atrás. A partir de aquí mi obsesión es ver algún indicio de civilización, ver edificios, y ya no decirte, ver el "pirulín" de la Renfe. Paso por desguaces, zonas industriales, y me voy desesperando, hasta que me da por mirar el reloj y veo que son las 20h cuando yo pensaba que eran las 19h. Tercer punto de inflexión y último. Doy media vuelta, aunque Mollet estuviera al girar la curva, llevo así todo el camino y Mollet no a dado señales de vida, aunque veía edificios a lo lejos. Me dispongo a deshacer el camino hecho.La broma me ha costado 39 Km desde que e salido de casa, llenarme hasta arriba de barro y tragarme unos cuantos mosquitos.
Siempre va bien hacer algo diferente y retomar viejos hábitos.








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