Ayer fui con mi amigo Carlos a hacer una pequeña rutita por el pirineo.
Llegamos a Planoles y desde allí seguimos las marcas rojas y blancas del GR 11 que nos lleva directos al pueblito de Dòrria, cuatro casas agrupadas en la montaña, donde te olvidas por unos instantes de todo y solo puedes contemplar la belleza de la vida en su estado más puro.
Es una agradable excursión que se puede hacer caminando plácidamente, y dándote algún chapuzón si el tiempo acompaña.
Carlos y yo sonriendo para la foto
Probando el Gore Tex
Vista del pueblo de Planoles con el Taga al fondo



